¿Cómo afecta la calefacción a los ojos?

¿Sabías que el gesto de encender la calefacción en los días de frío puede afectar a nuestros ojos? La baja humedad de los ambientes con calefacción central puede producir sequedad en la córnea, lo que conocemos como “ojo seco”, una falta de lágrimas para lubricar adecuadamente el globo ocular que puede provocar trastornos si no lo prevenimos.

Existen otros condicionantes que también pueden ser causa del síndrome, por ejemplo, la polución ambiental, es uno de los más comunes,  la exposición excesiva al sol y al viento, la suciedad y el polvo, que reducen la producción de lágrimas, o los largos períodos de tiempo frente al ordenador o al televisor. Algunos fármacos u otras enfermedades sistémicas pueden ser causantes también de este trastorno ocular.

Los que padecen el síndrome  perciben como si les hubiera entrado algo en el ojo. ¿Cuáles son los síntomas del ojo seco? Los signos más evidentes son el enrojecimiento de los ojos, el escozor,  el quemazón, el picor o la sensibilidad a la luz. Otro síntoma, para los que usen lentillas, es su intolerancia.

Tenemos maneras de prevenir el ojo seco. Gestos tan obvios como parpadear más a menudo, para evitar que se evapore la película lacrimal, beber abundante agua o tomarnos algún descanso mientras desarrollemos actividades como la lectura pueden protegernos de la sequedad ocular. Es importante vigilar la humedad de los espacios cerrados, instalando incluso un humidificador, o evitar los lugares altamente contaminados.

¿Cómo tratarlo? Ante todo hay que acudir al especialista para que determine cuál es el origen exacto del “ojo seco”, para elegir el tratamiento más adecuado. Normalmente se trata con pomadas especiales o con lágrimas artificiales que ayuden a rehidratar la superficie ocular. En los casos más severos, con aparición de erosiones y úlceras, se realizan tratamientos más complejos como el implante de tapones lagrimales.

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