Niños y gafas

No es fácil para los padres detectar los problemas de visión de nuestros hijos a una edad temprana. Los pequeños no conocen la diferencia entre ver bien o ver mal (nunca la han conocido mejor), por eso no se quejan.

La realidad es que uno de cada cinco niños necesita gafas. Por ello, cuando los padres detecten problemas de visión de cualquier tipo deben llevarle lo antes posible al oculista.

Nunca es demasiado pronto para una revisión oftalmológica. La primera debería hacerse entre los dos años y medio y los cuatro años, como muy tarde. Y antes cuando uno o ambos padres tienen problemas de visión.

¿Cómo podemos saber si nuestro hijo tiene algún problema de visión? Los primeros signos de un defecto visual los podemos detectar si el niño muestra inseguridad al caminar sobre un suelo irregular o choca involuntariamente contra los marcos de las puertas. Más tarde, cuando el niño va al colegio, empiezan los problemas de mayor envergadura. Por ejemplo, si debe concentrarse mucho más para leer, si lee “con la nariz”, si mantiene el cuerpo inclinado, si pestañea sin parar o agarra los objetos cuando los tiene delante. Los niños que ven mal no pueden reconocer bien las letras o los números, se equivocan al decirlos o bien los confunden.

Si el médico oftalmólogo prescribe gafas, los padres debemos ayudarles a entender que son necesarias para él. Las gafas deben ser bonitas, estables y resistentes, deben quedar bien y el niño debe participar en su elección. Las mejores monturas son las ligeras, las que no ejercen presión alguna y con las patillas elásticas y blandas. Si las gafas se rompen, es mejor no regañarle sino lamentar el hecho y hacerle entender que debe cuidarlas. De este modo, el niño comprende el valor de sus gafas.

Transmitir a nuestro hijo una actitud positiva respecto a sus gafas hará que se sienta a gusto con ellas.

revisiones-ojos-centre-oftalmologic-oftalmologo-menorca

CATEGORIAS: Los ojos en la infancia, Revisiones periódicas

ETIQUETAS: ,